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Ser música

by andresparada 0 Comments

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Cada persona vive la música desde una perspectiva muy personal. Puede que seamos muy analíticos y disfrutemos encontrando las relaciones entre las distintas partes de cada pieza, puede que nos guste una voz determinada y la sigamos olvidando o dejando en un segundo plano a todas las demás, o puede que nos guste dejarnos llevar por las vibraciones sonoras, sin pensar en nada más. Hoy os voy a hablar de una música muy especial, los yoik

El Yoik es la música tradicional del pueblo Lapón. ¡Sí, Laponia, donde vive Papá Noel!

El pueblo Lapón, también conocido como Sámi, no tiene un territorio político propio. Ocupa la zona norte de la península escandinava, en territorios de Noruega, Rusia, Suecia y Finlandia. La gente Sami siempre se ha considerado parte de la naturaleza y en igualdad de condición con respecto a la misma. Tradicionalmente se han dedicado al pastoreo de renos, a la caza y a la pesca. Sus gentes, la naturaleza, eventos o enseñanzas para la vida conforman la mayoría de los yoik tradicionales.

¿Qué hace especial a un Yoik?

Un yoik puede hablar del pasado y del futuro, puede hablar de personas, de animales, de lugares, sentimientos, de cualquier cosa que inspire a quien lo canta. El yoik tradicional suele hablar de personas, con admiración, pena, enamoramiento… Hasta aquí todo normal, puede darse en cualquier cultura sin tener que buscar demasiado.

Sin embargo el yoik no describe a personas, ni expresa la pena por alguien, ni describe lugares. El yoik mismo es la persona, la pena o el lugar. Podemos entenderlo como una imagen holográfica de lo que expresa. Un yoik no intenta describir a tu enamorada o enamorado, directamente lo es. Escuchar un yoik sobre tu padre es tener a tu padre ahí mismo, cantar o escuchar un yoik sobre un lago es sentir y ver el lago, tenerlo capturado en una pieza musical. Los yoik ni comienzan ni terminan, son; no hablan sobre algo, son ese algo. Un yoik no tiene por qué tener letra, para quien lo canta es una forma pura de expresar las emociones, donde las palabras jamás llegarían.

Los misioneros cristianos, desde el siglo XVI vieron poco apropiado este poder de capturar el alma de personas y objetos, trataron de erradicar el chamanismo que estas canciones implicaban. Afortunadamente la tradición se recuperó a partir de finales del siglo XIX y pervive hasta nuestros días, manteniendo un equilibrio entre lo tradicional y la natural evolución de este género musical.

Después de leer todo lo anterior seguro que os apetece escuchar un yoik, ¡que lo disfrutéis!

Más sobre los yoik: http://www.laits.utexas.edu/sami/diehtu/giella/music/yoiksunna.htm

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