Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

“Jugar” música

by andresparada 0 Comments

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Es sabido que las diferentes lenguas son fiel reflejo de la cultura a la que pertenecen. Las palabras se crean, se modifican y se olvidan según las necesidades de la gente que las utiliza. Tan importante son para nosotros, como seres sociales, que existen modismos regionales, locales, o incluso familiares. Este factor tiene también su reflejo en el mundo de la música; sin ir más lejos podemos pensar en todos aquellos términos tomados del italiano (Allegro, Cantabile, Dolce, …) que en determinado momento histórico tuvieron que hacer un hueco a otros procedentes de otros idiomas (Langsam, Fröhlich, Brief, …) Esas gentes sintieron la necesidad de utilizar términos cuyas connotaciones controlaban con facilidad.

El lenguaje también tiene su influencia a la hora de elegir estrategias de aprendizaje. Fijaos en este compás:

negracorcheasemicorchea

 

 

¡qué natural queda leer los valores de forma rítmica en francés! Noir, Croche, Double croche. En Castellano, sin embargo, el mismo ejercicio quedaría demasiado forzado; las palabras negra, corchea y semicorchea no tienen las sílabas exactas de sus valores, con lo que nos vemos forzados a decir cosas parecidas a Neg, Cor cor, Semicorcor.

Tampoco puedo dejar de acordarme de cómo la nota ut, que Guido de Arezzo extrajo junto a sus hermanas re, mi, fa, sol y la del famoso himno a San Juan Bautista, perdió todo su derecho a llamarse así seis siglos más tarde. En realidad no creo que mucha gente la echase de menos; era mucho más fácil decir do, por terminar en vocal.

El idioma también influye en la técnica instrumental, o al menos yo estoy convencido de ello. Los instrumentistas de viento no paramos de leer referencias en libros y manuales a vocales, para ejemplificar cómo tenemos que utilizar el interior de la cavidad bucal. Lo que muchas veces no tenemos en cuenta es que estamos leyendo un texto traducido del inglés, el francés, o el alemán, lenguas en las que la mayoría de las vocales utilizan una posición más cerrada de la cavidad bucal que el castellano.

Jugar música

Este artículo me ha venido a la cabeza a raíz de una última observación sobre el idioma y la música. Me alegró muchísimo escucharlo de boca del excelente bajista Bori Albero, en una clase magistral hace pocos días. Me refiero al verbo que se utiliza en nuestro idioma cuando vamos a hacer música: tocar. Tocar música, tocar un instrumento… No puedo sino terminar el artículo citando, tal y como mi memoria captó, la bonita forma en la que nos transmitió esta idea:

La expresión “tocar un instrumento” nos da una imagen bastante desconectada del instrumento y el intérprete. Igual ocurre con la expresión “tocar música”. En idiomas como el francés o el inglés el término utilizado es “jugar” (jouer, play) Éstos sí que ofrecen un factor subjetivo que incluye el goce que puede sentir el intérprete al interactuar con la música y con su instrumento. Está en la naturaleza de todos nosotros el aprender a través del juego, todos los animales lo hacen así. La música debería de “jugarse” y aprenderse a través del juego, no de extensas explicaciones de cómo jugar.

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