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El motivo BACH, o cómo hacer música de tu nombre

Cruz de Bach

¿Qué puedes hacer cuando todas y cada una de las teclas de tu órgano están destrozadas de tanto explorar tonalidades, cuando tu catálogo de partituras supera el millar, cuando has compuesto música para duques, príncipes y reyes, cuando tienes tantos hijos que casi eres incapaz de recordar todos sus nombres, cuando intuyes que generaciones enteras apreciarán tu música y aprenderán de ella, cuando te llamas Johann Sebastian Bach.

¡Pues inventar algún jueguecillo, claro!

¿Acaso creéis que Bach estaba todo el día con cara de pocos amigos? ¡Os he pillado! Yo también tengo la imagen de un viejo gruñón, no os preocupéis. Es lo que tiene no tener Instagram en la época, te hacían algunos cuadros y si no reías ese era tu problema. Bach era un gran amante de enredar sus partituras con secretos escondidos y mensajes ocultos. Si queréis corroborarlo podéis echar un vistazo a la Ofrenda Musical que compuso para Federico II el Grande, ¡me hubiera encantado ver la cara del monarca mientras descubría cada matiz del conjunto de piezas que le fue dedicado!

El caso es que estaba el de Eisenach componiendo la que posiblemente fue su última pieza, El arte de la fuga. En el último contrapunto se le ocurrió en un momento incluir un sujeto que comienza por cuatro notas. Si las escuchamos aisladas de todo contexto se nos presenta una melodía no demasiado prometedora. Escuchad:

Esto de si la melodía era muy tarareable o no a Bach le preocupaba un pimiento. Toda su carrera compuso sobre cualquier propuesta, por enrevesada que fuera. Pero estas cuatro notas eran algo importante, tanto que se han paseado por cientos de partituras a lo largo de la historia de la música. ¿Por qué?, porque su significado extramusical es tremendo, decir esas cuatro notas equivale a decir ¡BACH!

Para quienes no tengáis muy claro el por qué de esta equivalencia os lo cuento en un párrafo. En nuestro país nombramos las notas al estilo Sonrisas y Lágrimas, es decir do, re, mi, fa, sol, la, si, do. Es un sistema heredado de un monje italiano de la Edad Media llamado Guido de Arezzo. En el norte de Europa y países anglosajones, sin embargo, se mantiene un sistema de nomenclatura musical más antiguo, heredado de los antiguos griegos. Se nombran las notas con las letras del abecedario, siendo A la nota la, B si, C do y así sucesivamente. Esto, que es un poco lioso explicado en pocas líneas, es algo tan natural como nuestros does mies.

Así que “BACH”

B es si

A es la

C es do

y H … 

…bueno, H para la mayoría de culturas no es nada. Sin embargo los germanos, seguramente previendo que Bach necesitaría una nota dedicada esta letra para utilizar su nombre, decidieron la H equivaldría al si natural, mientras que la B quedaría dedicada al si bemol.

Volviendo al momento en que Bach escribió su motivo. Mirad lo que escribe uno de sus hijos, Carl Philipp Emanuel, en un manuscrito de su padre, probablemente escrito en 1748-49. Es una partitura conocida como la Fuga inacabada. Si os fijáis en la imagen, termina de forma abrupta en el compás 239, en el que sólo hay algo de música escrita. Poco tiempo después de esta fecha Bach no pudo escribir más, debido a sus problemas de visión y de salud.

Páginal final del contrapunto XIV de “El arte de la fuga”

El texto, de puño y letra de Carl Philipp, dice lo siguiente: “Über dieser Fuge, wo der Name B A C H im Contrasubject angebracht worden, ist der Verfasser gestorben.” (“En el punto en el que escribió el nombre BACH en el contrasujeto de esta fuga, el compositor murió”)

Podéis escuchar la fuga en el siguiente vídeo. Después de leer a Carl Philipp a mí me impresiona bastante el final. Echad un vistazo a los últimos compases de la partitura anterior y escuchad los últimos segundos de vídeo. Si os dirigís al minuto 6’34” podréis escuchar el motivo BACH. Lo han marcado también en la partitura que acompaña como imágenes, para que no lo perdamos. No dejéis de escuchar la pieza completa.

Ya sabemos el alcance de la música de Bach, ¿pero conocemos el alcance del motivo BACH?

A lo largo de la historia de la música cientos de compositores y compositoras han homenajeado al mejor maestro de armonía y contrapunto de todos los tiempos. Con una sola de sus piezas cualquier músico puede tener una clase magistral sobre el tratamiento de los acordes y sus combinaciones, de cómo crear una obra de arte hilando y deshilando motivos una y otra vez. Se han catalogado más de 400 piezas desde la muerte del Bach, en 1750, en las que se utiliza el motivo BACH. Más de 300 músicos le han dedicado un espacio en sus trabajos desde el siglo XVII hasta la actualidad. Entre ellos encontramos nombres como Schumann, Brahms, Poulenc, Dallapiccola, Webern o Penderecki.

Para terminar os dejo este enlace, una estupenda recopilación de composiciones en las que aparece el motivo, con bastantes referencias y ejemplos en partitura, ¿os animáis a escuchar algunos?

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