Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

1914 – Noche de Paz

by andresparada 0 Comments

Donde las palabras fallan, la música habla

Hans Christian Andersen

Hoy, día de Nochebuena, hablemos de música y guerra. En concreto de un acontecimiento que se produjo hace 105 años, durante la Primera Guerra Mundial.

Es bien sabido el poder que tiene la música sobre nuestras emociones y estados de ánimo, las empresas de publicidad son muy conscientes de ello. En el mundo militar la música se ha utilizado de forma intensiva para enardecer o incitar a la soldadesca y a la población en general.

Pero este poder de la música sobre las emociones no es un camino de un solo sentido. En la Nochebuena de 1914, en el frente de Ypres (Bélgica) la música se convirtió en la voz colectiva de un grupo de seres humanos que no deseaban matarse entre sí.

La guerra había comenzado hacía cinco meses. Aunque conociendo la historia ahora nos pueda parecer poco tiempo, los soldados de uno y otro frente no esperaban estar allí en ese momento, todos creían que el conflicto acabaría en unas pocas semanas. Aún no se habían cometido las atrocidades que vendrían después y nadie estaba con el ánimo de mantener enfrentamientos en un día tan señalado.

En la mayoría de frentes se decretó un alto el fuego para enterrar a los muertos y pasar una noche tranquila. Sin embargo, en algunos lugares la cosa fue un poco más allá. En la zona de Ypres los soldados ingleses vieron cómo los alemanes adornaban sus trincheras con motivos navideños y escucharon sus voces cantando villancicos.

Los ingleses no tardaron en responder con un villancico universal, conocido por todo el mundo: Noche de Paz. Unos y otros cantaron juntos e intercambiaron buenas palabras.

También comenzaron a lanzarse chocolate o cajas de cigarrillos a modo de regalo, hasta que algunos valientes se atrevieron a salir a la zona de nadie a saludar a los enemigos y a celebrar juntos la Nochebuena. Todos los soldados, incluidos los mandos de baja graduación compartieron esos momentos, que se alargaron en algunos casos varios días.

Cuando los altos mandos se enteraron de la situación no tardaron en amenazar con consejos de guerra a quien no volviera a su trinchera a disparar. Pero ya era tarde, nadie podía matar a quien había conocido y saludado en persona. Soldados de uno y otro frente disparaban al aire, acordaban horas y lugares muy concretos donde bombardear, o evitaban de cualquier forma matar a quien ya no era su enemigo.

Lamentablemente esta muestra de humanidad, que no hubiera sido la misma sin música, fue sofocada por los mandos militares, que repartieron a las tropas por otros lugares y ordenaron bombardeos intensivos. Los intereses de unos pocos pudieron con el espíritu no beligerante de muchos soldados, que por unos días mostraron su lado más humano.

Qué bonito sería el mundo con más música y menos balas, ¿verdad?

Os dejo un fragmento de la película francesa Feliz Navidad (Joyeux Noël) en el que se escenifica la historia.

Que disfrutéis de las fiestas.

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