Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

¿Para qué calentamos?

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¿Qué os parece la pregunta, muy tonta?

Está claro, calentamos para que el instrumento esté bien afinado, si está frío se queda bajo de afinación y…

— ¡Ejem!

Seamos serios, la diferencia de afinación entre un oboe con la madera más fría y ese mismo oboe con la madera caliente es mínima. Tampoco es que sea muy normal tocar nuestro instrumento en mitad del polo sur, como para crear una diferencia abismal de temperatura entre el aire interior del tubo y el exterior.

No, es que evitamos que la madera del instrumento se raje al no comenzar a tocar directamente…

¿Qué pasa, que calentar no cuenta para el instrumento como tocar? Estamos tocando una escala, o unas notas largas y el oboe está pensando “bueno, no me voy a rajar ahora, porque como está calentando este tiempo de tocar no vale” En realidad es mucho más útil dejar el instrumento a temperatura ambiente un rato antes de tocar y, sobre todo, secarlo muy bien por dentro a menudo, para que la madera interior absorba la mínima humedad extra posible.

¡Ya está! ¡Es para que la caña funcione bien!

Aquí nos estamos acercando un poquito al objetivo del calentamiento. La caña, que lleva un tiempo seca e inmóvil, va a comenzar a vibrar de determinada forma. Las primeras vibraciones las hará de forma un poco menos flexible. Al cabo de un rato se va a adaptar a una forma determinada de vibrar, que se verá reflejada especialmente en la abertura entre las dos lengüetas. Esta forma de vibrar depende principalmente de nuestra forma de soplar y de colocar la embocadura.

Nos hemos acercado, pero si el objetivo del calentamiento fuera que la caña vibrase, no tendríamos por qué utilizar el instrumento al completo, con soplar unos minutos cómodamente en la caña todo estaría hecho.

¿El cuerpo?

Sí, en concreto los músculos implicados en la interpretación de nuestro instrumento, que tendrán una carga de trabajo muy intensa. También el cerebro y las conexiones de éste con los primeros. El verdadero objetivo del calentamiento debe ser recordar a nuestra mente y a nuestro cuerpo cualquier aspecto técnico y musical que nos parezca relevante: movilizar de forma suave los músculos implicados, recordar qué postura corporal favorece nuestra forma de tocar, cómo conectamos la caña con nuestros labios, de qué forma colocaremos los dedos para evitar tensiones, o cómo hacemos un diminuendo en una nota larga pueden ser algunos de ellos.

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