Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

Miedo escénico, ¡trabájalo en 3D!

Te preguntarás, ¿por qué trabajar el miedo escénico en 3D?…

o quizá, ¿por qué trabajar el miedo escénico?…

o, ¿de qué narices habla este hombre?

Hablo de un problema que tienen muchos y muchas profesionales hoy en día. La ansiedad escénica no afecta sólo a nuestros queridos alumnos y alumnas, que en ocasiones sufren más de la cuenta por una “simple” audición. El miedo escénico puede afectar a cualquier profesional en cualquier momento de su carrera; vale la pena dedicar parte de nuestro tiempo a prevenirlo y a encontrar herramientas para afrontarlo en el caso de que éste aparezca.

En este artículo hablo de tres dimensiones porque quiero compartir una imagen que me acompaña desde hace mucho tiempo. No es nada revolucionario ni es lo más avanzado en el tema, pero al menos a mí me ayuda bastante a la hora de prevenir situaciones desagradables del alumnado ante el público.

La imagen a la que me refiero es la siguiente:

Es una reelaboración que hace el psicólogo Glenn Wilson en 1994 a partir de la Ley de Yerkes-Dodson. Dicha ley relaciona el nivel de estrés con la maestría de nuestras actuaciones en público, señalando que es necesario un cierto nivel de ansiedad para dar lo mejor de nosotros mismos.

¿Por qué nos gustan tanto los discos de directos, si el sonido no es tan bueno como el de un disco grabado en estudio?

La inmediatez y la imposibilidad de rectificar, unidos a la necesidad de comunicar con el público añaden un grado de estrés a la situación que no existe en el estudio. No son los únicos factores que hacen que los directos nos gusten más, pero en lo que se refiere al tema que estamos tratando sí que son muy importantes. Si el artista o la artista en cuestión sabe gestionarlos, son unos poderosos aliados en nuestra interpretación.

La ley de Yerkes-Dodson nos dice que si el nivel de ansiedad se encuentra por debajo del óptimo estaremos menos alerta y seremos más propensos a cometer fallos. En el lado contrario, si nos encontramos en una situación por encima del grado óptimo también seremos incapaces de mantener nuestra concentración y nuestro buen hacer.

Wilson crea un modelo de tres parámetros relacionados entre sí, y que influyen directamente en la consecución o no del nivel óptimo de estrés a la hora de actuar. Son los siguientes:

  • La dificultad de la tarea (en nuestro caso de la pieza)
  • La tendencia a la ansiedad del sujeto (de nuestra/o alumna/o, o de quien va a realizar el concierto)
  • El estrés de la propia situación

Vamos a comentar un poco cada uno de ellos:

La dificultad de la pieza

A la hora de elegir nuestro repertorio hay muchos factores a tener en cuenta. Quizá el principal sea el grado de motivación que nos produce la partitura en sí. No obstante, sin irnos por las ramas,

si elegimos una pieza demasiado fácil para nuestro nivel, nos será difícil mantener la concentración durante la actuación y los errores aparecerán

si elegimos una pieza demasiado difícil para nuestro nivel, nuestro grado de ansiedad será mucho mayor, pues no nos sentiremos seguros en ningún momento durante el concierto

La tendencia a la ansiedad de nuestro alumno o alumna

Todos tenemos un grado determinado de tolerancia a la ansiedad. El trabajo planificado y consciente sobre este punto puede ayudarnos a superar con mayor facilidad situaciones de estrés

Si somos propensos a ponernos nerviosos ante situaciones potencialmente estresantes, nuestro nivel interpretativo puede verse afectado en sentido negativo durante una actuación

Por otro lado ya hemos dicho que un cierto grado de ansiedad es necesario, por lo que una persona con un nivel potencial de ansiedad nulo no se vería beneficiada en sus actuaciones, más bien al contrario

El estrés de la situación (concierto, examen, …)

Por último, podemos cuantificar el grado de ansiedad potencial de la situación a la que nos enfrentamos. No es lo mismo un concierto en familia o para amigos que un concierto para público desconocido, y desde luego ninguno de ellos tiene nada que ver con un concierto en el que se está juzgando si somos válidos para tocar en determinada orquesta.

Como docentes es importante que estudiemos la situación ambiental y social a la que se enfrenta nuestro alumnado cuando realiza un concierto. Si pensamos que dicha situación está lejos de ser asumible por nuestros estudiantes, está en nuestra mano modificar las variables que sean necesarias para convertirla en un objetivo abordable.

Terminamos…

Teniendo todo esto en cuenta, os invito a pasear vuestra mirada de nuevo por el gráfico, teniendo en mente a nuestros alumnos y alumnas, o a nosotros mismos. Imaginemos un punto que se mueve sobre el espacio tridimensional a medida que ajustamos los tres parámetros. Unos compensan a otros, por lo que las variables pueden tenernos entretenidos un buen rato. Quizá es un buen momento para plantearnos tres cosas:

  • una buena elección del repertorio
  • planificar un trabajo consciente sobre la ansiedad y el miedo escénico
  • proponer diferentes formatos de conciertos y audiciones, ni todos somos iguales ni todos los conciertos que se hacen en el mundo profesional son iguales

Coda:

No os quiero engañar, hoy en día todo esto es algo simplista. Se ha demostrado por ejemplo que ante un fallo durante una actuación, el nivel de atención y concentración cae en picado, o que el control del nivel de ansiedad previo a la actuación es tan importante como el de la actuación misma. Tomad este gráfico como lo que es, una pequeña ayuda para ir un poco más allá de la superficie en este tema tan importante.

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