Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

Hikari Ōe

Ayer estuvimos jugando en clase, independientemente del nivel del alumnado, con esta bonita pieza del compositor japonés Hikari Ōe.

He conocido la historia de Hikari a través de un famoso hilo del tuitero @hombrerevenido. La verdad es que no la conocía en absoluto y me ha parecido preciosa.

Hikari nació en 1963 con una hidrocefalia severa. Los médicos dijeron a sus padres que podían operarlo, pero les aconsejaron dejarlo morir, pues en caso de superar la operación el niño sería poco más que un vegetal. El niño sobrevivió, aunque las secuelas fueron muy importantes: epilepsia, retraso en el desarrollo, discapacidad visual, y una coordinación física limitada.

Sus padres, pese a verse moralmente hundidos, siempre pusieron todo su corazón en Hikari. A los pocos años de edad, durante un paseo por la naturaleza, advirtieron que el niño reaccionaba ante el canto de un pájaro. Decidieron adquirir una buena colección de discos de trinos, con la que Hikari se entusiasma.

Pasado un tiempo, mientras pasea de nuevo con su padre, ambos escuchan el canto de un pájaro. Hikari siente la necesidad de comunicarse verbalmente con su padre por primera vez y le dice el nombre del ave. Un enorme avance.

Hikari tuvo la gran fortuna de encontrar una profesora de piano que le dio la oportunidad de descubrir la alegría que se siente al crear armonías y melodías (Kenzaburo Ōe)

Hikari muestra también interés por la música clásica, por lo que sus padres deciden contratar a una profesora de piano: Kumiko Tamura, que también se verá marcada por nuestro protagonista. Aunque al principio trata de enseñar a tocar el instrumento de una forma tradicional, pronto se da cuenta de que a su nuevo pupilo le encantan las lecciones en las que ella inventa o reproduce una melodía e Hikari la continúa.

Poco a poco el estilo de enseñanza se va adaptando a las necesidades del discente.

En este juego de improvisaciones, de vez en cuando ambos encuentran fragmentos musicales dignos de recordar. Hikari suele ser capaz de hacerlo, pero Kumiko le guía en la escritura manuscrita de música y en la transcripción de la misma. La profesora describe ese momento como mágico; Hikari comienza a mostrar un interés enorme en las clases de piano, cuenta cómo el chico la espera en el Hall cuando llega a su casa, con un reloj en la mano marcando la hora de comienzo de la clase.

Al principio Hikari escribe fragmentos de música de Bach, o de Mozart, pero poco a poco el material que ofrece a Kumiko es más personal. Aquí comienza la aventura de Hikari como compositor, un momento muy emocionante para su profesora. Hoy en día Hikari es uno de los compositores más conocidos de su país.

Por nuestra parte, si Hikari no hubiese sido compositor, nunca nos habríamos dado cuenta, ni siquiera hubiéramos imaginado que él poseía tanta sensibilidad (Kenzaburo Ōe)

No quisiera terminar sin mencionar a Kenzaburo, su padre. Como escritor, su refugio ante los malos momentos fueron las letras. Quiso dar voz a su hijo a través de sus escritos, uno de los pilares sobre los que construyó su obra. Ganó el nobel de literatura en 1994, anunciando en la misma ceremonia que no tenía la intención de escribir más novelas, al menos en un futuro cercano. La razón: su hijo ya había encontrado su propia voz.

 

Aquí os dejo un enlace al artículo del cual he sacado las citas y el enlace al hilo de @hombrerevenido

http://www.chninternational.com/hikarich.htm

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