Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

¡Felices anapestos!

Ey, ¡no te vayas, los anapestos no son nada malo!

Al llegar estas fechas no puedo dejar de acordarme de una de mis combinaciones rítmicas favoritas: el anapesto. El nombre no es muy prometedor, ¿verdad?, pero para quienes no lo conozcáis estoy seguro que a partir de ahora no vais a poder dejar de encontrarlo, casi en cada pieza que escuchéis.

Antes de seguir, si no conoces de lo que hablo no te preocupes, no voy a dejarte con la intriga hasta el final: el anapesto es

una fórmula rítmica que consiste en dos valores cortos seguidos de uno largo, tal y como veis en este dibujo:

anapesto

Anapesto

Ya os vienen canciones a la cabeza, ¿verdad? Y si no es así no os preocupéis y cantad con alegría esa tan bonita que dice Na – vi – daaaaad, na- vi – daaaad … ¡anapesto!

El origen de este ritmo es muy antiguo, lo podemos encontrar entre los pies métricos de la antigua Grecia. Dichos pies eran combinaciones de valores largos y cortos y tenían nombres como “Yambo”, “Troqueo”, o “Dáctilo”. Por ejemplo este último, el Dáctilo, era el “hermano” casi gemelo del Anapesto; era el ritmo que todo el mundo podía reconocer al recorrer las distintas falanges de su dedo índice. De hecho el término Anapesto quiere decir algo así como “el ritmo contrario”.

dactilo

Dáctilo

Por cierto, los pies métricos griegos no sólo se referían a la música. Para los griegos, música, poesía y danza eran una sola cosa: musiké, todo lo relacionado con las musas. Estas combinaciones rítmicas existían para las tres artes.

Mucho tiempo después, entre los siglos XII y XIII, los compositores medievales de la escuela de Notre Dame volvieron a recurrir a estas combinaciones rítmicas con tan buen hacer que se convirtieron en un ejemplo para los teóricos de la época. Estos últimos recogieron un sistema llamado de Modos rítmicos, la primera expresión escrita de un ritmo desde la Grecia antigua.

Los Modos rítmicos están presentes en las piezas musicales de todas las épocas, de forma consciente o inconsciente; quizá no de forma tan evidente como en la música medieval, pero es imposible dejar de encontrarlos. Escuchad…

¿Escucháis el ritmo dáctilo durante todo el movimiento?

¿Y qué hay de nuestro querido anapesto, entre tanta historia? El anapesto es una de las combinaciones rítmicas más fáciles e interesantes que podemos introducir a nuestras alumnas y alumnos de música en sus inicios, ya que

  • la relación corta – corta – larga es fácil de reconocer, de mover y de interpretar
  • tiene una extensión adaptable a un compás de cuatro por cuatro con valores de negras y blanca
  • como el valor largo está al final conforma una cadencia muy cómoda
  • Su extensión no es tan corta como las combinaciones de dos valores (largo – corto, o corto – largo), por lo que se puede jugar a repetir la fórmula una y otra vez sin perdernos demasiado

¿Queréis jugar estas fiestas un poco? Buscad anapestos, o buscad dáctilos entre vuestros villancicos. O no lo hagáis y disfrutad de las familias y las amistades. Yo os deseo lo mejor por mi parte, ¡felices fiestas y próspero 2016!

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