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15 Tipos de Actividades para tu Clase de Instrumento

by andresparada 0 Comments

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A lo mejor recurres siempre a la «Santísima Trinidad» en la estructura de tu clase. Lo más probable es que no sea así, que incluyas otro tipo de trabajos muy interesantes. Espero acertar con alguno de ellos, o con muchos, en la siguiente lista:

  1. Hablar con el alumnado. Parece una obviedad, pero es muy probable que te haya pasado -como profe o como alumno- comenzar la clase con un «hola qué tal, ¿qué traes hoy preparado?» Así, la verdad, es difícil llegar a empatizar con nadie.
  2. Escuchar música. Se puede comentar, bailar, dibujar, o simplemente sentarse y relajarse unos minutos con su escucha. Es triste decirlo, pero una buena parte del alumnado de conservatorio apenas escucha música en su día a día.
  3. Improvisar. Ofrecer al alumnado recursos y oportunidades para expresarse con su música. La improvisación mejora nuestra atención a la sonoridad del conjunto, al sentido del discurso, y en la gran mayoría de las ocasiones también nos exigirá un conocimiento profundo de las armonías, ritmos y estructura de la pieza.
  4. Memorizar pequeños fragmentos, o piezas completas. Memorizar una pieza implica haberla interiorizado de un modo u otro.
  5. Transcribir. Es la forma de aprendizaje más utilizada entre los músicos populares. En general es poco trabajada en el mundo académico, pese a ser una de las mejores estrategias para interiorizar estilos y maneras.
  6. Componer. Con respecto a la improvisación, la composición nos ofrece la oportunidad de trabajar en profundidad el material que queremos ofrecer. Mejoraremos el dominio estructural, fraseológico, tímbrico, armónico…
  7. Arreglar, nos ayudará a tener la capacidad de adaptar cualquier música a nuestras necesidades. Además, es muy motivador poder tocar piezas que nos gustan mucho pero que no pertenecen a nuestro repertorio.
  8. Dirigir. Hacer que otras personas expresen una idea musical propia requiere un gran dominio de nuestro lenguaje corporal. Mejoraremos nuestra expresión y la comprensión de la música que dirigimos.
  9. Analizar, no sólo las partituras. También podemos analizar nuestro progreso, la idoneidad de un ejercicio propuesto, o cualquier otro aspecto que nos interese.
  10. Conocer. Se pueden conocer muchas cosas, podemos conocernos a nosotros mismos, podemos conocer el contexto histórico de una pieza, o las propiedades acústicas de nuestro instrumento por ejemplo.
  11. Tocar piezas de repertorio, estudios, solos de orquesta… Este es un tipo de actividad bien conocido, ¿verdad?
  12. Leer a vista. Es un verdadero placer que solemos dejar de lado. El trabajo de la lectura a vista implica dominio de las distintas fórmulas rítmicas y melódicas, además de la capacidad de atención inmediata al resto de elementos musicales. El trabajo previo a la lectura es tan importante como la misma.
  13. Enseñar, o más bien practicar la enseñanza. Ponernos en el sitio del profe, cómo podemos ayudar a alguien a disfrutar aprendiendo música.
  14. Hacer cañas. Es una actividad más, aunque para mí no tiene que ser ni mucho menos una de las principales. Para gustos, colores.
  15. Cuidar el instrumento. Aprender a limpiarlo bien, cuidar los oídos, a ajustarlo y, en general, a realizar un buen mantenimiento del mismo y de las cañas.

 

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