Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

La llave

—¡Vaya, puede que hoy no sea un mal día al fin y al cabo! , pensó el viejo marinero. Había pescado una llave de oro, brillante y bien pulida.

— Quizá sea del Viejo Barco. El Viejo Barco, con mayúsculas, era una antigua nave de recreo que los lugareños habían encontrado varada hacía décadas. Nadie sabía a quién pertenecía, y nadie había podido acceder a sus bodegas, debido a la pesada puerta blindada que las protegían.

El anciano se dirigió al Viejo Barco inmediatamente, sin pasar por casa, convencido de que allí encontraría un gran tesoro con el cual sorprender a su familia. De ahí su gran desilusión cuando pudo comprobar que su inmaculada llave no abría la puerta de la misteriosa bodega.

No se desanimó del todo, esa llave podría abrir cualquier cosa: un diario secreto con valiosa información, un armario lleno de antiguas reliquias o, quién sabe, quizá pudiera ser la llave del mismísimo cofre del tesoro del pirata Calino.

Miraba nuestro viejo marinero su llave en el embarcadero a la puesta de sol cuando, de repente, un pez saltó del agua y agarró su recién adquirido tesoro.

—¡Será posible! —, pensaba el pescado, —¡se despista uno un segundo y le birlan la llave de casa!

Andrés Parada, Junio 2019

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