Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

Akka

HK24, curioso este diminuto planeta, el más pequeño de la desconocida galaxia If. Allí todo flota: los edificios, los bancos de los parques, árboles, personas, objetos cotidianos, animales domésticos y, por supuesto, las aves. Estas últimas tienen la ventaja de ser mucho más veloces que el resto de seres flotantes, pues de lo contrario lo pasarían bastante mal para escapar de los traviesos gatos domésticos.

HK-24, o Akka, como lo llaman sus gentes, comparte con la Tierra la desmesurada afición de sus habitantes por el deporte. Allí se hacen carreras, competiciones de lucha y pruebas de salto. Estas últimas son bastante aburridas, porque los saltos sólo terminan cuando el atleta o la atleta en cuestión está tan cansado como para ir a dormir. No olvidemos que todos los Akkanos flotan.

Si aquí en la Tierra el deporte rey es el fútbol, en Akka todos los habitantes están locos por un juego de equipo conocido como golfur. 

El golfur surgió por casualidad, cuando un alocado científico ideó la forma de mantener un balón absolutamente quieto en el aire. Una verdadera locura para un planeta en el que todo flota libremente, incluido el propio planeta. Visto al principio como una rareza inútil, a alguien se le ocurrió utilizar el balón como perchero para su red de pesca flotante. 
¡Una red colgada de una pelota!, la imagen hizo mucha gracia a los vecinos, que empezaron a competir por ver quién lograba llegar antes de cada jornada de pesca para cubrir la bola con su propia red.

Todo ello derivó en un juego cada vez más organizado, hasta convertirse, no sabemos cómo, en algo parecido a nuestro fútbol. Dos equipos de 11 jugadoras y jugadores flotantes, cada cual con su red, intenta llegar hasta el estático balón. Para dar más emoción al asunto se decidió fijar las redes al suelo con unos palos de madera y enfrentarlas a una distancia equidistante de la pelota. Cada equipo tendría que empujar su portería (podemos llamarla así) de tal forma que cuanto más cerca la situasen de la pelota más lejos quedaría la del equipo contrario de la misma.

Los partidos de golfur son tan equilibrados que se considera ganador a quien captura la bola una sola vez.

La gente acude en masa a los estadios a ver este prodigioso espectáculo. Cuando un partido se alarga mucho, es habitual que la grada más fanática se una a sus jugadores para aumentar la fuerza de empuje. Ello obliga a los seguidores del equipo contrario a hacer lo propio. Unos y otros aficionados empujan con entusiasmo sus porterías que están, recordemos, fijadas al suelo. El suelo es uno con las gradas, que son amarradas a otros elementos de la ciudad, para no salir despedidas con la fuerza de los empujes. 

En el pasado mundial de golfur la final fue tan disputada que el flotante planeta se movió de su sitio. Los expertos andan investigando en qué lugar exacto del universo se encuentran ahora mismo, pues temen colisiones con otros astros si no devuelven HK-24 a su lugar. 

Los lugareños no se preocupan demasiado por el asunto. Total, en menos de un año comienza la Copa Intercontinental…

Andrés Parada, Junio 2019

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