Mini Mundo Oboe - Música, oboe, educación y otras cosas sin importancia

La llave

—¡Vaya, puede que hoy no sea un mal día al fin y al cabo! , pensó el viejo marinero. Había pescado una llave de oro, brillante y bien pulida.

— Quizá sea del Viejo Barco. El Viejo Barco, con mayúsculas, era una antigua nave de recreo que los lugareños habían encontrado varada hacía décadas. Nadie sabía a quién pertenecía, y nadie había podido acceder a sus bodegas, debido a la pesada puerta blindada que las protegían.

El anciano se dirigió al Viejo Barco inmediatamente, sin pasar por casa, convencido de que allí encontraría un gran tesoro con el cual sorprender a su familia. De ahí su gran desilusión cuando pudo comprobar que su inmaculada llave no abría la puerta de la misteriosa bodega.

No se desanimó del todo, esa llave podría abrir cualquier cosa: un diario secreto con valiosa información, un armario lleno de antiguas reliquias o, quién sabe, quizá pudiera ser la llave del mismísimo cofre del tesoro del pirata Calino.

Miraba nuestro viejo marinero su llave en el embarcadero a la puesta de sol cuando, de repente, un pez saltó del agua y agarró su recién adquirido tesoro.

—¡Será posible! —, pensaba el pescado, —¡se despista uno un segundo y le birlan la llave de casa!

Andrés Parada, Junio 2019

Akka

HK24, curioso este diminuto planeta, el más pequeño de la desconocida galaxia If. Allí todo flota: los edificios, los bancos de los parques, árboles, personas, objetos cotidianos, animales domésticos y, por supuesto, las aves. Estas últimas tienen la ventaja de ser mucho más veloces que el resto de seres flotantes, pues de lo contrario lo pasarían bastante mal para escapar de los traviesos gatos domésticos.

HK-24, o Akka, como lo llaman sus gentes, comparte con la Tierra la desmesurada afición de sus habitantes por el deporte. Allí se hacen carreras, competiciones de lucha y pruebas de salto. Estas últimas son bastante aburridas, porque los saltos sólo terminan cuando el atleta o la atleta en cuestión está tan cansado como para ir a dormir. No olvidemos que todos los Akkanos flotan.

Si aquí en la Tierra el deporte rey es el fútbol, en Akka todos los habitantes están locos por un juego de equipo conocido como golfur. 

El Rey de Rayen

El rey de Rayen tenía una curiosa manía: cada noche, antes de dormir, tenía que probar varios sombreros. Grandes, pequeños, de ala ancha o estrecha, de copa, o incluso gorras. El monarca no se iba a dormir hasta haber encontrado un sombrero de su gusto.

Le gustaba probar esos sombreros con una elegante pluma y le gustaba comprobar si con ella podía hacer cosquillas a sus ayudantes; le gustaba probar elegantes sombreros de copa, cuanto más altos, mejor. Le gustaba probar sombreros enormes, con adornos que podrían decorar toda una fiesta ducal, y le encantaba encontrar sombreros de mago para después buscar y perseguir a los sorprendidos conejos.

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Classic of The Week – Semana 30

Concierto de Brandemburgo nº2 (III) – Bach

Si tuvieras la esperanza de que existieran otras especies en el universo y tu misión fuera elegir una selección de los sonidos más representativos que definen a la humanidad y a nuestro planeta, ¿qué incluirías en dicha grabación?

Seguro que ya lo sabías, pero este disco ya se envió al espacio en 1977 con las Sondas Voyager. Podrás imaginar también que he hecho referencia a la grabación porque nuestro Classic está incluido en la misma. No exactamente este tercer movimiento, sino el primero de este Concierto de Brandemburgo número 2 del genio de Eisenach.

La pieza pertenece a una colección de seis conciertos que Bach dedicó al Marqués de Brandemburgo Christian Ludwig en 1721. Podemos detenernos un minuto en la dedicatoria y hacer una pequeña observación después.

Como he tenido la suerte hace unos años de ser escuchado por su Alteza Real, a las órdenes de Su Alteza, y como me percaté entonces de que Su Alteza tuvo algún placer en los pequeños talentos que Dios me ha dado para la música, y como al despedirse Su Alteza Real se dignó honrarme con la orden de enviar a su Alteza algunas piezas de mi composición: De conformidad con las órdenes más corteses de su Alteza he tomado la libertad de hacer mi más humilde deber a Su Alteza Real con los presentes Conciertos, que he adaptado a diversos instrumentos; rogando humildemente a su Alteza que no juzgue su imperfección con el rigor de ese gusto exigente y sensible, que todo el mundo sabe que Él tiene para las obras musicales, sino que más bien tome en benigna consideración el profundo respeto y la más humilde obediencia que yo así trato de mostrarle

https://es.wikipedia.org/wiki/Conciertos_de_Brandeburgo#cite_note-Baroquecds-5
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El gigante de los 100 dedos

El gigante de los cien dedos tenía dedos para todo. Tenía un dedo especializado en rascar su enorme cabeza, tenía un dedo dedicado en exclusiva a recoger migajas de la comida y meterlas en su boca, tenía un dedo dedicado a indicar lo caminos a otros gigantes perdidos que viajaban por sus tierras. También tenía dedos un poco más extraños. Por ejemplo, uno estaba tan retorcido que podía utilizarlo como tenedor.