La reina Mara era sin duda la monarca más importante que había tenido el antiguo pueblo de Tarmolín. Ricos, pobres, viajeras y viajeros, emisarios de otros reinos, …, toda persona que tuviese la suerte de conocerla quedaba absolutamente sorprendida de la paciencia, sabiduría y capacidad que tenía la reina para manejar cualquier situación.

Las malas lenguas decían que no todo era mérito suyo. En algún momento de su vida la reina había encontrado un objeto arcano, mágico, que tenía el poder de ofrecer a la dama la mejor solución a cualquier problema que se presentase. Tal objeto se decía que estaba guardado en la cámara real, bajo llave y a buen recaudo de fisgones y curiosos.

Estos rumores pasaron poco a poco a formar parte de la sabiduría popular, y la gente comenzó a fijarse muy bien en la forma de actuar de la reina. Así fue cómo Mario, el capitán de sus ejércitos, comenzó a sospechar que todos aquellos dichos y diretes fueran ciertos pues la reina, ante una amenaza de los vecinos del norte, abandonó el consejo de guerra para meditar en su cámara. Una vez salió de la misma parecía saber con total precisión de qué forma tenía que actuar su ejército para evitar una sangrienta guerra.

Ramón era primo de Mario, pero no sospechó de la soberana por habladurías del primero. Leer más…